About this episode
La pausa sacerdotal no es retroceso ni pérdida de tiempo, es un acto de sabiduría espiritual. Es detener la prisa para volver a la presencia, silenciar el ruido exterior y permitir que Dios alinee el corazón antes de seguir avanzando. En esa pausa, el alma se ordena, la voz de Dios se vuelve clara y el servicio deja de ser carga para convertirse nuevamente en deleite.